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Amasar para sanar: cuando el dolor corporal se convierte en realización personal

Un dolor inimaginable en su cuerpo convertido en resiliencia la llevó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida. Andrea Bravo cambió los análisis de riesgo por rodillos para amasar, las tablas de Excel por moldes de galletas y los informes financieros por masa para hornear.

“Cuando llegué a Studio Gracia tenía claro mi propósito: quería crear pastelería con amor, que además de ser deliciosa, fuera realmente saludable”.

 

Como lo cuenta Andrea, a partir de ese día, cocinar platos que cuidaran el bienestar de sus comensales se convirtió en su vocación, pues fue precisamente el deseo de recuperar su salud el que permitió que ella, de la mano de Studio Gracia, construyeran el emprendimiento que siempre había soñado. 

Desde antes de graduarse como ingeniera financiera y administradora, ella tenía el trabajo que muchos soñaban: un cargo fijo en una importante entidad bancaria con estabilidad y grandes beneficios.

Sin embargo, lo que la gente no sabía es que la labor implicaba altas dosis de estrés que finalmente fueron las causantes de mi fibromialgia, una enfermedad crónica que transformó su vida por completo.

"Desde ese momento mis días se convirtieron en un ir y venir entre el trabajo y el hospital. llegué a un punto donde los dolores en mi cuerpo se hicieron tan insoportables, que me di cuenta de que la vida que quería para mi no estaba en las cuatro paredes de una oficina".

En ese tiempo, ya residían en ella unos síntomas mucho más poderosos, unas ganas que le corrían por la sangre y las venas, que la impulsan cada vez más a elegir otra vida. Una vida sin el status de un puesto gerencial, pero con la ilusión de más días llenos de propósito. Una vida sin la seguridad que brinda una gran empresa, pero con muchísima mas salud y tranquilidad para disfrutar al máximo.  

“El deseo de tener un verdadero bienestar y una mejor calidad de vida fue lo que me motivó a decirle adiós a tantos años como empleada y a comenzar en este nuevo mundo dónde podría emprender a través de mi pasión por la cocina y la pastelería”. 

La creación de una marca con alma

Detrás de la idea de Andrea se encontraba toda la historia que la motivó a aventurarse en el camino del emprendimiento. Este fue el reto de Studio Gracia, adentrarse en su historia y comprender qué la motivaba a crear recetas donde el amor y la salud fueran el ingrediente principal. La agencia, con Mónica Luque a la cabeza, se enfocó en entender la esencia única de Andrea, para conectarse con lo que ella quería transmitir a través de su marca. 

 “Desde la primera vez que nos encontramos y conversamos, sentí que nos conectamos y que tuvieron una profunda empatía con mi historia de vida. En esa reunión inicial comprendieron tanto el alma que le quería dar a mi marca, que se convirtieron en mi primera y única opción”

Un año y medio antes de dar el gran paso hacia su sueño, los compromisos laborales de Andrea la llevaron a asistir a una charla sobre emprendimiento dictada por Studio Gracia. Nunca se imaginó que Mónica, la facilitadora de esta charla, consultora y fundadora de la agencia, sería su mayor cómplice en la construcción y comunicación de su marca.  

Studio Gracia recopiló toda la información sobre la historia de Andrea para crear un ADN de marca que la identificara. La resiliencia que la llevó a convertir su dolor en una oportunidad fue la clave de la agencia para crear diversas propuestas de nombre e identidad visual. Finalmente, una de ellas fue la ideal. Amásana pastelería fue el nombre que Andrea escogió para su emprendimiento “Todos esos años de dolor me habían forjado para estar cumpliendo mi gran sueño, por eso elegí el nombre Amásana, pues entendí que primero hay que amasar el alma para después sanarla” 

Después de haberle dado vida a la idea que estuvo por tanto tiempo en la mente de Andrea, el equipo de Studio Gracia creó una estrategia de contenidos para presentar el proyecto al mundo. El lanzamiento de Amásana Pastelería en redes sociales capturó de inmediato el alma de la marca, pues se publicaron fotografías y piezas gráficas que reforzaban el mensaje de productos hechos con amor, con base en ingredientes naturales y saludables.

“Yo no sabía nada de redes sociales, pero ellos me guiaron en todo. Un día llegaron con cámaras y me tomaron algunas fotos para mostrar en Instagram ese lado humano que estaba detrás de las creaciones de Amásana. Todo lo que han hecho me ha gustado mucho y me ha ayudado a crear una comunidad de seguidores que se identifican con mi marca”. 

Resultados basados en la calidad humana:

Los resultados no demoraron en hacerse visibles. Los contenidos realizados en Studio Gracia no solo generaron conexión con el alma de la marca, también permitieron que Andrea comenzará a tener un flujo de clientes sostenido en el tiempo, que actualmente le permite vivir de su pasión y su vocación: la pastelería saludable hecha con amor. 

Para Andrea, el diferencial de Studio Gracia va mas allá de las cifras, pues si bien el progreso de la marca en términos económicos es notorio, lo que realmente los destaca como equipo es su calidad humana. Después de trece años como empleada en donde lo único que importaban eran los números, ella entendió que cuando la calidad humana pasa a un primer plano, todos los demás resultados vendrán por añadidura y se reflejarán en el éxito de la marca. 

“Haber tomado la decisión de seguir mi pasión de cocinar y contar con Studio Gracia para hacerla realidad ha sido un gran alivio para mí, porque desde ese momento mis síntomas por la fibromialgia se han reducido mucho”.

Emprender, contrario lo que muchos afirman, ha sido para ella sinónimo de tranquilidad, calma y una vida mucho más saludable.

500 alfajores vendidos con la primera publicación
Meta de ventas triplicada en diciembre de 2019
Más de 4 clientes a la semana
 

Nuevos retos para continuar creciendo

El conocimiento integral sobre marketing y la gran capacidad de cumplimiento son aspectos que hicieron que Andrea continúe confiando en Studio Gracia como sus grandes aliados para seguir impulsando su emprendimiento.

“Recientemente nos reunimos para seguir trabajando juntos en la comunicación de Amásana, pues ahora el gran reto es posicionar ese amor que le pongo a todos mis productos y reflejar el alma de mi marca de una manera mucho más humana”. 

Solo fueron necesarios su mejor actitud y un deseo ferviente de cambio en su vida para que Andrea pudiera dar inicio al emprendimiento de sus sueños. Studio Gracia guía, conecta y da forma a esas ideas que al principio pueden verse un poco difusas, pero que al final se pueden convertir en proyectos llenos de vida como lo es Amásana Pastelería.  

 





1 comentario

  • Hola, la historia de Andrea me emocina muchos, pues mi caso es similar, con la diferencia de que a mi a los casi 50 años me despidieron de la empresa.
    Soy artesana y quiero contarles mi historia.

    Adriana Jaramillo

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