Un contacto, un valioso y poderoso contacto

Me han presentado gente y no recuerdo su nombre, veo personas en el supermercado que su cara me resulta familiar pero no sé de dónde... ¿la universidad, el colegio, un trabajo que tuve? Alguna vez me han saludado efusivamente y tuve que seguir la corriente y al despedirme acabar con mi cara de vergüenza: ¡por Dios! ¿quién era?

Con el tiempo me he dado cuenta de que estas situaciones no solo han sido incómodas, sino también perjudiciales para mi vida profesional: entre menos contactos retengo, menos oportunidades consigo de hacer negocios. Entonces decidí esforzarme para memorizar cada uno de los nombres de las personas que me presentaban así fuera en un ambiente no laboral solo para ejercitar la atención; y vi que esto suponía establecer una conversación más a fondo para obtener detalles que me permitieran asociar su registro y grabarla en mi mente de verdad, así durante la entrevista ociosa que hacía me di cuenta de todo lo que le podía vender a esa persona, de todas las otras personas que podía presentarme que eran de mi interés, de todo lo que valía ese contacto.

Actualmente, siempre al inicial una asesoría de mercadeo pregunto a mis clientes por sus relaciones con los clientes y proveedores: qué tanto los conocen, si registran sus datos, si mantienen contacto con ellos... La mayoría inicia con un "sí" tímido, pero al final terminan reconociendo lo descuidado y olvidado que tienen su red de contactos y en los negocios, andar sin contactos es algo que no nos podemos permitir.

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